Son muchos los que se replantean la opción de no esterilizar a sus gatos por varios motivos, pero a continuación analizaremos los factores que convierten a la esterilización en la opción responsable si te preocupa tu gato.
¿Cuáles son las principales ventajas de esterilizar a mi gato?
A grandes rasgos, los beneficios de la esterilización radican en la salud de tu gato, la conducta y el control reproductivo.
Esterilizar a tu gato puede prevenir enfermedades varias, algunas de ellas letales y ligadas al ciclo reproductivo del gato, tanto en hembras como en machos.
Por otra parte, un gato esterilizado no desarrollará determinados comportamientos ligados al celo, como el marcaje con orina o las vocalizaciones excesivas. También se reducirá su carga de estrés y agresividad por competencia con otros reproductores y debido a los cambios hormonales de la esterilización, es probable que sea menos territorial y por tanto, que acepte mejor a otros gatos en su territorio.
Ya por último, evitará la proliferación sin control de poblaciones de gatos que pueden ser foco de enfermedades de todo tipo, tanto por riesgo higiénico como por endogamia, falta de recursos, etc. Además, es una forma de prevenir el sufrimiento de los gatos callejeros que no encuentran un hogar seguro.
¿En qué edad es recomendable esterilizar a mi gato?
Lo ideal es llevarla a cabo entre los 3 y los 6 meses y que sea el veterinario del gato quien decida el mejor momento en función de cada caso específico.
¿Cuánto tiempo tardará en recuperarse la recuperación de un gato tras la esterilización?
Normalmente los machos se recuperan de forma prácticamente inmediata. La técnica habitual es la castración, que implica la extirpación de los testículos pero aunque suene muy drástico, lo más insidioso de todo el proceso suele ser la sedación, con lo que están en perfectas condiciones prácticamente desde que se despiertan tras la intervención.
En el caso de las hembras, la recuperación es algo más lenta, puesto que la ovariohisterectomía implica la extirpación de los ovarios y el útero y es más invasiva. Dependiendo del tamaño de la incisión que se le practique y de la técnica que utilice el veterinario, la recuperación llevará de media unos 7 días. Durante ese periodo, es importante observar la evolución de la cicatriz, verificar que no la lama en exceso o altere los puntos superficiales e incluso medicarla a modo preventivo para evitar infecciones.

¿Cuánto cuesta la operación?
El coste de una operación de este tipo variará según la clínica veterinaria y dónde se ubique la misma. Al tratarse de un procedimiento muy estandarizado, se practica en la mayor parte de centros veterinarios.
Sobre todo en el caso de las hembras, es importante dar con un buen profesional que haga una incisión mínima para una pronta recuperación de la gata.
¿Es obligatorio esterilizar a mi gato?
En España, en los casos de gatos de compañía que vayan a vivir como mascota, no existe la obligación legal a nivel estatal de esterilizarlos. No obstante, sí puede existir obligatoriedad y/o por lo menos normativas que promuevan estas prácticas dependiendo de la comunidad autónoma e incluso del municipio.
Dichas leyes han sido diseñadas para luchar contra el abandono y la sobrepoblación.
En Cataluña, por ejemplo, la Ley de protección de los animales 2/2008 establece medidas para el control de la cría y venta de animales de compañía y aunque no obliga a la esterilización de los gatos antes de su venta o adopción, sí promueve prácticas de bienestar animal que pueden incluir la esterilización.
Diferencia entre castración y esterilización
Aunque ambos son términos que pueden confundirse y/o en ocasiones se utilizan de forma indistinta, en realidad se trata de conceptos diferentes. Mientras que la esterilización es un término genérico referido a cualquier procedimiento quirúrgico que impida la reproducción en animales, la castración es un tipo específico de esterilización que implica la extirpación de los órganos reproductivos.
Por lo tanto, la esterilización puede incluir tanto la castración como otras técnicas que no necesariamente impliquen la extirpación de dichos órganos, como por ejemplo la vasectomía en machos o la ligadura de trompas en hembras. .
Siendo todavía más específicos, la castración en los machos también es conocida como orquiectomía y consiste en la extirpación de los testículos, con lo que se elimina la producción de esperma y se reduce la producción de testosterona (de ahí que en la mayor parte de ocasiones afecte al comportamiento del animal)-
En las hembras, la castración también se denomina ovariohisterectomía e implica la extirpación de los ovarios y frecuentemente, también el útero; de este modo, se evita la ovulación, los celos y la capacidad reproductiva en general. También se reduce el riesgo de contraer enfermedades como determinadas infecciones uterinas y algunos tipos de cáncer ligados al ciclo reproductivo.